Antena Tr3s

La continuidad de un canal de televisión es algo esencial. Vale, es algo que no da audiencia (ni la quita), o sea, que no da dinero. Pero da valor. Define una identidad. La diferencia de las demás. Vende una imagen global. Es fruto de una estrategia orientada a algún fin. Se supone.

En España tenemos la suerte de que quien decide no tiene claro ninguno de estos conceptos. Se hacen cortinillas, ráfagas, promos, bumpers, patrocinios y demás porque hay que hacerlos. Y así salen, sin coherencia, sin pies ni cabeza. Y no es un tema de falta de inversión, que la hay, sino de falta de visión general.

Nos falta una figura esencial: el “art director”. Sí, en publicidad existe; en cine también… incluso en parte de la ficción que se hace para televisión. Pero no en programas. Y mucho menos en cadenas. Bueno, para ser exactos hay algún canal moderno y con vocación estética que sí que ha contratado a alguien con esas funciones. Pero como siempre, sin acierto. Un realizador no es un director de arte. Un operador no es un director de arte. Un grafista no es un director de arte. Cada uno tiene sus funciones, y deben ser específicas, autónomas e independientes. Joder, no es tan difícil. ¿O es que el director general además es contable, telefonista y responsable de recursos humanos?


Antena 3 nunca había destacado por su imagen corporativa. De hecho, en 2005 sacó estas cortinillas. Tirando de plugin, con tantos colores que es imposible que su combinación fuera agradable para la vista y totalmente desconectadas del resto de la imagen del canal.


Pero este verano nos sorprendieron con, probablemente, lo mejor que se ha hecho en este país en el apartado “identidad corporativa televisiva”. Una campaña entera de cortinillas, promos de programas y presentadores. Coherente, trabajada, compleja y bonita. Hasta donde sé, la hicieron entre Inocuo y Vida en Marte –responsables de las fantásticas promos de cine durante muchos meses-. Una continuidad bien hecha y nunca vista por aquí, aunque ese estilo ya esté pasado de moda en otros países. Y uno podría pensar: “por fin, ya era hora, alguien se empieza a preocupar de estas cosas”.


Y este otoño, nos sacan esto. Cortinillas simples, sencillas, vacías, sin contenido, sin nada… probablemente hechas por algún becario en diez minutos.

Una pena. Ya estamos otra vez igual.

Clientelequias Matemáticas 01

Cuando un cliente rechaza un trabajo es muy frecuente que trate de buscar causas que no comprende. El logo está mal compuesto, los colores no encajan o la cabecera no tiene ritmo. Conceptos que son ajenos a su profesión.

Cuando se le acaban las escusas acaban soltando un lacónico: “no sé por qué, pero no me gusta”. Sí, tú llevas nueve años trabajando como diseñador, cinco años en la universidad, con una formación sólida y argumentos para defender cualquier decisión estética que hayas tomado. Cualquiera menos ese “no me gusta”. O incluso he escuchado alguno mejor: “ese rojo es muy feo”. ¿Cómo puede ser feo un color?

Al final, como el cliente manda acabas cambiando el rojo por un naranja. Luego un amarillo, un verde; vamos a por un azul… un violeta, un morado… hasta volver al rojo, momento en que el cliente da un golpe en la mesa y grita: -¡Ese, ese! ¡Ese rojo me gusta mucho más, dónde va a parar!-.

Os voy a contar un secreto, clientes del mundo: que os guste más no quiere decir que sea mejor. No es más eficaz porque os parezca bonito. El gusto es algo genial, cada uno tiene el suyo. Y además lo vamos cambiando a lo largo de la vida. Enseñadme un diseñador que sólo haga lo que le gusta y veréis un trabajador limitado. No es lo mismo hacer sólo lo que te gusta que lo que haces siempre te acabe gustando.


Un mensaje puede adoptar mil formas diferentes y ser eficaz en todas ellas. Y si además conseguimos combinar el criterio con el gusto aparece el talento. Así que sentíos libres de aportar ideas a vuestros diseñadores. Pero sólo cambiad algo cuando realmente no funcione, no cuando se aleje de vuestro gusto personal. Y ahora repetid en voz ata: “el gusto no es lo mismo que el criterio y mucho menos que el talento; el gusto no garantiza la eficacia”. Mil veces. Gracias.

Dolores Visuales

Primer post del blog. Toca presentarlo, aunque sea por encima. Sin afán didáctico quiero recopilar unas cuantas piezas que ejemplifiquen esos dolores visuales a los que nos sometemos de forma voluntaria y animosa todos los días. Nos llegan cientos de impactos, y un ínfimo porcentaje nos provoca indiferencia. Menos aún nos causan cierto (moderado) placer. La mayoría se guían por la presunción de estupidez para originarnos dolor gratuito y desinteresado.

No tengo una explicación. No sé por qué alguien siente tamaña sed de mal. Supongo que los artistas tienen sus motivos. Provocación, desconocimiento, insuficiencia mental, falta de formación, deseo de venganza contra la humanidad, escasez neuronal o psicopatologías no diagnosticadas (o sí).

Creo que los estilos son enemigos del estilo. Y las tendencias no son más que corrientes de estilo que pretenden que las cosas de siempre parezcan distintas. Y lo parecen. Parecen nuevas a cambio de que veinte segundos después se conviertan en cosas muy viejas. Pasadas de moda. Los términos actual, moderno, postmoderno, retro, neorretro, vintage, demodè y similares hacen que el objeto-mensaje que definen pierda su valor.